Cruzamos el historial del vehículo con la información de aseguradoras disponible para identificar reclamaciones reportadas por pérdida parcial o pérdida total antes de que lo negocies.
Antes de asustarte o de confiarte, vale la pena entender qué tipo de siniestro tuvo el vehículo.
Registros de reclamaciones hechas por propietarios anteriores ante compañías aseguradoras.
Si el evento fue clasificado como pérdida parcial o pérdida total en su momento.
Si el vehículo tiene algún antecedente que pueda dificultar o encarecer una nueva póliza.
Si el hallazgo amerita una inspección técnica presencial adicional antes de cerrar la compra.
Es un evento (choque, robo, inundación, entre otros) que el propietario reportó a su aseguradora en su momento y que quedó registrado como reclamación, independientemente de si el vehículo fue reparado después.
La pérdida parcial ocurre cuando el costo de reparación es menor al valor asegurado del vehículo y este se repara. La pérdida total ocurre cuando ese costo supera el porcentaje que la aseguradora define como no reparable, aunque el carro luego se arregle y vuelva a circular.
En algunos casos sí puede volver a circular tras cumplir un proceso, pero representa un riesgo estructural y de reventa distinto al de un vehículo que nunca tuvo pérdida total. Por eso es importante conocer ese antecedente antes de negociar el precio.
No. La consulta de siniestros es un filtro documental previo. Complementa, no reemplaza, la inspección física del vehículo que se recomienda hacer antes del cierre de la compra.
Te explicamos las fuentes consultables y el alcance del informe antes de confirmar el servicio y el pago.
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